Me iba a convertir en la amante de alguien. En la otra.
Sentada en el sillón compuesta, con las piernas cruzadas, viéndolo moverse por el departamento.
encendió unas velas, descorcho un vino, sirvió unas copas. Se sentó a mi lado.
-Brindemos por que estas aquí. Hoy.
No podía dejar de mirarlo, tímida.
Puso sus manos en mi barbilla y busco mi boca. Despacio.
Su lengua abrió mis labios de manera tan suave.
su mano me acariciaba el mentón y la mejilla.
Su otra mano estaba apoyada en el sillón.
Y a cada segundo el beso era mas intenso, su lengua jugaba con la mía, mordía mis labios con pequeños mordiscos.
Un gemido salio de mi garganta involuntariamente, mi pulso estaba histérico.
Puso su mano en mi cintura, la otra me afirmada la mejilla aun.
Subí mi mano hasta su hombro. Y clave levemente mis uñas.
Con un giro me levantó sin dejar de besarme.
Su lengua se movía en mi boca junto con la mía.
Sentía que en cualquier momento me desvanecería.
Oh como lo estaba disfrutando!
Su manos en mis caderas me acercaban a el. Me apretaba.
Y me soltó suavemente, se reía. Sus ojos se veían verdes brillantes.
-Tomemos una copa. Brindemos.
Ay Dios! en el ultimo rincón de mi cabeza estaba la idea de brindar.
Estaba jugando?
-Gracias, por invitarme. Es linda tu casa (idiota idiota idiota).
Nos sentamos nuevamente. Yo aun tenia la copa en la mano, era incapaz de beber nada, pero apure un copo el vino, y deje la copa sobre la mesa de centro.
Nuevamente se acerco a mi como un depredador, sus ojos brillaban.
Esta vez me beso en la cara, suavemente, acariciándome con la otra.
Me reclino despacio en el sofá.