Muchas veces de habla de amores tormentosos.
Este amor fue espantoso.
Mi vida estaba en sus manos de forma completa, y yo sabia que en el fondo el no me quería...
que le encantaba jugar este juego de dominación, pero que no quería a su sumisa.
No me cuidaba como debía cuidarme.
Y era infiel.
Daba rienda a sus instintos conmigo. Pero igual buscaba relaciones normales con otras mujeres.
Y yo esperaba...
Cuando sonaba mi teléfono (en esa época tenia 2, uno que el me había dado y el mio personal) y el decía mi palabra (era todo lo que decía) y yo dejaba TODO y corría a su lado.
Teníamos un acuerdo de respetar ciertas fechas y horarios, pero muchas veces el no los cumplió.
Recuerdo una ocasión en la cual en el medio de un cumpleaños de una amiga recorrí media ciudad por que el me había llamado.
Aun hay momentos en que saboreo esa palabra en mi boca. Era mía y solo mía.
Aun hay momento en la noche que la escucho.
Aun hay momentos que al contestar el teléfono creo oírla.
Cuando entraba en la habitación, yo le pertenecía en cuerpo y alma... y no es una puta exageración.
el era mi dueño.
En la habitación el colocaba esas cintas suaves en mis muñecas. La mayoría de las veces simplemente me vendaba y me colocaba sobre la cama... yo temblaba de anticipación pero no podía hablar a menos que el me lo indicara.
Había una cama con respaldo de fierro forjado, era una cama preciosa. Tenia sabanas oscuras, decía que mi piel blanca se veía genial contra ellas..
colocaba mis manos cruzadas en el respaldo y pasaba las cintas, regularmente estaba boca abajo, y una cinta en mis ojos.
Otras veces de rodillas apoyada contra el respaldo. Siempre amarrada.
Y sentía los latigazos en mi piel... eran como sentir electricidad.
Pequeñas descargas.
Era aditivo...era algo prohibido que tenia un sabor maravilloso.
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